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Política y Economía
06:45 AM / 09/06/2019
Con $300 paga hoy lo que en 2018 costaba $10
Heilet Morales

Para comprar lo que en enero de 2018 comprabas con 10 dólares, ahora necesitas 300 dólares. La conclusión de José Antonio Gil Yépez, presidente de Datanálisis, provioene de la comparación entre la inflación, en este caso hiperinflación; y la velocidad en la que camina el tipo de cambio del dólar paralelo, ralentizado por la subida exponencial del encaje legal bancario que minimiza el crédito de la banca y con él una fuente de demanda en un mercado altamente especulativo por la sequía de divisas del país.

Pero más allá del pesado lenguaje macroeconómico, la ecuación es siemple en el bolsillo de los venezolanos. El combo de harina de maíz (1Kg.), pasta (1Kg.), arroz (1kg.), champú que  la marabina Andrea Jiménez ofrece por Whatsap por 5 dólares, el año pasado, en enero, apenas si podía llegar a dos de los verdes. No pocos se atormentan con la frase: “En Venezuela hay inflación hasta en dólares”, pero la verdad es que 18 meses en la mandíbula del perro de la hiperinflación desangra hasta al más fuerte, incluido el dólar. En este contexto, el bien más barato al alcance de los venezolanos es precisamente la divisa estadounidense.

El economista Asdrúbal Oliveros, en un foro de Venamcham esta semana los planteó así: “En dólares Venezuela está más cara en muchos renglones en comparación con Colombia, Chile, Perú y Estados Unidos”. Esa carestía podría subir exponencialmente frente a las sanciones que penalizan a las navieras que traen poco más del 80% de los productos que requiere una Venezuela que se sustenta cada vez más en su economía de puertos.

“El dólar del punto de equilibrio que nos equipara con otros países con quienes compite Venezuela en productos y servicios es de Bs 30.000. Debido a este efecto es que los productos importados es ocasiones son más baratos que los producidos nacionalmente”, agrega el experto Oliveros. Así las cosas, el valor actual del mercado paralelo es cinco veces menor al referente que lo haría competitivo. "Usted hoy necesita 6 veces más dólares que el año pasado", agrega Oliveros.

Para el Banco Central de Venezuela 130.000%, para el Fondo Monetario Internaciónal (FMI) más de un millón por ciento, cualquiera de las dos cifras son capaces de demoler los bolsillos de un país donde sus ciudadanos comienzan a vivir de las remesas.  En este contexto, ¿cuánto está haciendo el Gobierno en la carrera contra la hiperinflación?, ¿el camino es la dolarización formal de nuestra economía?

Desde Miraflores la prédica sobre el tema no es difícil de identificar: inflación inducida producto de la guerra económica y la máquina de imprimir dinero encendida con sobremarcha. En este contexto no pocos se anotan con la tesis de que una dolarización es el camino para frenar “en seco” la inflación. La propuesta de dolarizar la economía “coqueteó” con el ambiente electoral el año pasado, cuando Henri Falcón, de la mano del influyente economista venezolano Francisco Rodríguez, la enarbolaron.

“La dolarización es la estrategia que Venezuela necesita para garantizar que va a salir de la hiperinflación, para garantizar la estabilización económica que es fundamental para la recuperación del crecimiento y el bienestar  del venezolano”, aseguró Raodríguez en entrevista con este medio en febrero pasado.

"En 2009 el 90% de las operaciones en divisas eran de las empresas. En 2018, el menudeo representó el 45% de dichas operaciones", ilustra Asdrúbal Oliveros para visualizar cómo ha ganado terreno la dolarización de facto en el país. 

Ante lo que Rodríguez explica: “Lo que ha ocurrido es que la gente se ha indexado al dólar, en el equivalente en moneda local en dólares, eso no es un proceso de dolarización, lo contrario (...) sería el cambio de todos los depósitos y de todas las deudas de los venezolanos de bolívares a dólares a una tasa de cambio de conversión (...) Eso es muy distinto de que la gente tenga que cobrar en bolívares y va a comprar  unos productos con precios indexados al dólar”.

Pero no todas las voces se alínean en la misma dirección sobre la materia, porque explica el economista zuliano Oscar Morales: “En economía no todos los caminos conducen a Roma”. 

Morales coincide con que se controlaría la inflación, pero advierte que se necesita “un flujo de dólares considerables y eso es precisamente lo que no tenemos. El BCV sólo tiene reservas líquidas cercanas a mil millones de dólares. Actualmente, el país no tiene combustible para generar los 35 mil o 40 mil millones de dólares anuales que se estiman para llevar a cabo esta propuesta”. 

“Con la total dolarización del país la reducción de la economía sería impresionante —agrega Morales— Por ejemplo, pasaríamos a tener un sistema financiero que sería el 1% de Colombia. Quedaríamos minúsculos. Tendríamos unos salarios por debajo de los 20 dólares hasta que la economía vaya paulatinamente siendo más competitiva”. 

En materia salarial, nuestro salario apenas escala los once dólares, lejos de los ingresos promedio de los colombianos, que alcanza los 246 dólares;  ni qué decir de Chile, donde se cifra sobre los 400 dólares.

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