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Aprende a destrabar la lengua con estos ejercicios
08:00 AM / 11/05/2018 - Agencias
Agencias

Si alguna vez has pasado un desliz con tu pronunciación, no te preocupes, simplemente debes practicar en casa para que poco a poco vayas soltando la lengua.

 

Cómo lo dice su nombre, los trabalenguas son textos cortos o largos compuestos por una difícil pronunciación, con el fin de eliminar los problemas en los niños al momento de  vocalizar una palabras o emitir una letra.

 

Para empezar desde hoy, PITOQUITO  te preparó unos ejercicios que te ayudarán a trabajar estas pequeñas dificultades:

 

¿Sabías que? El rotacismo es la dificultad infantil para pronunciar la letra r. 

 

Para iniciar, ejercita tu pronunciación  con estos primeros ejercicios: 

Si Sansón no sazona su salsa con sal, le sale sosa;
le sale sosa su salsa a Sansón si la sazona sin sal.

 

Te quiero porque me quieres,
¿quieres que te quiera más?
te quiero más que me quieres,
¿qué más quieres que te quiera?

 

Buscaba en el bosque Francisco a un vasco bizco tan brusco, 
que al verlo le dijo un chusco: – ¡qué vasco bizco tan brusco!

 

¿Cuánta madera roería un roedor
si los roedores royeran madera?

 

El hipopótamo Hipo está con hipo. 
¿Quién le quita el hipo al hipopótamo Hipo?

 

 

 

Sigue puliendo tu dicción con unos más complicados:  

El Rey de Constantinopla esta constantinoplizado.
Consta que Constanza, no lo pudo desconstantinoplizar
El desconstantinoplizador que desconstantinoplizare al Rey de Constantinopla,
buen desconstantinoplizador será.

 

Pepe Pecas pica papas con un pico, 
con un pico pica papas Pepe Pecas.
Si Pepe Pecas pica papas con un pico, 
¿dónde está el pico con que Pepe Pecas pica papas?

 

Me han dicho que has dicho 
un dicho que he dicho yo.
El que lo ha dicho, mintió.
Y en caso que hubiese dicho
ese dicho que tú has dicho
que he dicho yo,
dicho y redicho quedó.
y estaría muy bien dicho,
siempre que yo hubiera dicho
ese dicho que tú has dicho
que he dicho yo.

 

Para finalizar, hazte un experto con un mayor grado de dificultad: 

Cuando cuentes cuentos, 
cuenta cuantos cuentos cuentas,
porque si no cuentas cuantos cuentos cuentas 
nunca sabrás cuantos cuentos cuentas tú.

 

Parra tenía un perro.
Guerra tenía una parra.
El perro de Parra subió a la parra de Guerra.
Guerra pegó con la porra al perro de Parra.
Y Parra le dijo a Guerra:
“¿Por qué ha pegado Guerra con la porra al perro de Parra?”
Y Guerra le contestó:
“Si el perro de Parra no hubiera subido a la parra de Guerra, 
Guerra no hubiese pegado con la porra al perro de Parra.”

 

 

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