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Actualizado hace 18 minutos

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Opinión
06:12 AM / 09/10/2018
Oposición chacumbelesca
Ylich Carvajal Centeno Periodista ylichcarvajal@gmail.com

 El vitalicio secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, ha dicho que si el Gobierno somete el proyecto de Constitución que está elaborando la actual Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a una consulta popular ellos participarán en esas elecciones para decir que no, lo que de alguna manera equivale a decir que sí.

Como sabemos, la oposición se ha fragmentado en sus personalismos y, al mismo tiempo, en dos pedazos, uno que quiere una intervención militar de los Estados Unidos y/o de países vecinos como Colombia o Brasil, y otro que, realmente, no sabe qué carrizo quiere y termina siendo arrastrado por el primero. Ya lo empujó a las guarimbas y a golpes de Estado y magnicidios en grados de frustración.

Ese “aplique” que una parte de la oposición le tiene a la otra los ha llevado a abandonar la política en espera de que “la fuerza”, como suele decir histriónicamente María Machado en su soliloquio bajo la luna o Antonio Ledezma mientras acumula millas en primera clase, logre lo que no pudo La Salida, ni el golpe azul, ni la guerra del dólar, ni el bloqueo financiero a Venezuela, ni los drones. Estoy por creer que la fulana “fuerza” es la misma que acompañó a los Jedi de la Guerra de las Galaxias.

Esperando que la “fuerza los acompañe” abandonaron el diálogo, incluso entre ellos, y no participaron en las elecciones para alcaldes, ni consejos legislativos, ni para presidente de la República, ni para elegir a la ANC a la que ahora, de acuerdo con Ramos Allup, le van a decir que no si llama a referendo aprobatorio de la Constitución.

De acuerdo con la retórica de la “dictadura” que debe salir por el uso de la fuerza que sostienen los extremistas de la oposición, ellos no deberían participar en el referendo de ninguna forma porque eso implica reconocer a la ANC, pero ninguna ficción por muchos medios nacionales e internacionales que la sostengan, ninguna mentira repetida mil veces como decía el nazi aquel, resiste la simplicidad de los hechos.

Se suponía que al no participar en las elecciones para Presidente el “dictador” Maduro se deslegitimaría y caería estruendosamente ante sus expectantes ojos, pero Nicolás habló en su condición de Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, allá en los predios del Imperio, y les acaba de meter medio Petro.

En la sabiduría popular hay una máxima para explicar esto: los deseos no empreñan. De qué le ha servido a la gente de oposición, no a su díscola dirigencia, sino a los venezolanos y venezolanas que con justo derecho adversan al chavismo que, por ejemplo, Juan Pablo Guanipa se haya inmolado a lo bonzo en plena primavera amarilla. Cuál es el propósito de negarle a los militantes oposicionistas la posibilidad de ser alcaldes, legisladores o concejales ¿y la “fuerza” pa’ cuándo?

Si algunos factores de la oposición se decidieran a volver a la política tendrían que acumular suficiente valor para salir de su Síndrome de Estocolmo o de esa espiral tipo violencia de género por la que están chantajeados y sometidos y no es fácil. Los que quieren intervención militar extranjera cuentan con ingentes recursos económicos y mediáticos que son dirigidos con la misma premeditación, alevosía y ventaja contra el Gobierno o cualquiera que “colabore” con él, es decir, que hable de diálogo, de elecciones, de los caminos de la política.

Por eso cuando Ramos Allup dice que los adecos participaran en un probable referendo aprobatorio de la Constitución está acusando recibo de un hecho inevitable, que la política, que la vida republicana, los va a alcanzar quieran o no. Ese papel de “princesa en la torre” que espera que un valiente caballero extranjero venga a salvarla del brujo malo o del dragón lanzafuego ya no se usa ni en las películas de Walt Disney.

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1Comentarios

1

domador antiopositores 09/10/2018 07:13 AM

Fantástico. Existen miles de venezolanos super inteligentes que podrían esta en la oposición y dar una auténtica batalla de ideas y estrategias. Pero no. Es como han hecho en toda la historia, ellos (los opositores) minimizan a los capacitados hasta neutralizarlos, para que lideren los incapaces. Son tan opositores que se oponen entre ellos mismos.


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