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Opinión
06:00 AM / 11/07/2018
Hasta que el cuerpo aguante, por Maryclen Stelling
Maryclen Stelling Analista político @maryclens
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Nos despertamos con una sensación de eternización de la crisis, desamparo, disminución  de la credibilidad y fractura de la legitimidad…

Cada despertar es una incógnita, cada incremento de salario se percibe como un paliativo de corta duración, dados sus efectos inmediatos sobre los precios.  Los  bonos, en tanto estrategia oficial de efecto limitado,   desarrollan una función distractora de la crisis de sobrevivencia y ||alejan la desesperanza imperante. 
 
La crisis económica y la política lenta y profundamente afectan la fe, la esperanza, la confianza y la credibilidad de la ciudadanía; al igual que la legitimidad, reduciendo  la participación ciudadana al clientelismo y al rol de elector.  

La crisis económica, de la que no se salva nadie,   hace sentir sus efectos en la activación de  procesos de exclusión, precarización y desigualdad social fundamentalmente en grupos vulnerables.  En consecuencia, se presenta una tensión o conflicto entre la inclusión política y la exclusión social, entre la ciudadanía política y la clientelar.  Aun cuando afecta a todos y todas, ha ido generando un ensanchamiento de las desigualdades;  un incremento de la vulnerabilidad de importantes sectores.   Los logros alcanzados en cuanto a la democracia participativa gradualmente van desapareciendo hasta dar lugar a una ciudadanía mínima.

Es importante destacar que las condiciones  de vulnerabilidad y precariedad socioeconómica incrementan las prácticas clientelares.  Además,  al potenciarse la relación clientelar-limitada al intercambio utilitarista-  se alimenta la pasividad y la apatía,  afectándose en consecuencia la autonomía ciudadana.  La participación de la ciudadanía se ha ido restringiendo entonces a la participación electoral en detrimento de la democracia popular y protagónica, con la amenaza  de que los  logros en cuanto a la democracia participativa,  desaparezcan hasta desembocar en una ciudadanía mínima.  El fenómeno ha sido caracterizado como desafección política versus clientelización política. De allí que el gran reto es enfrentar el impacto de los procesos de exclusión sobre la ciudadanía política, mientras no se resuelva la crisis económica.

Recientemente alguien compartió conmigo  la  interrogante que rige su  cotidianidad: “¿Hasta cuándo dura esto?”, ante lo cual se responde “Hasta que el cuerpo aguante”, aun cuando, últimamente,  comienza a creer que  “Esto no lo aguanta nadie”.

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