Publicidad

Actualizado hace 367 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Opinión
06:23 AM / 10/06/2018
Entramado corrupto, por Maryclen Stelling
Maryclen Stelling Analista
0

La corrupción ha sido reconocida formal y públicamente por el Ejecutivo,  informando sobre “un plan especial (…) de lucha contra la corrupción y las mafias criminales (…) que requiere una profunda revisión interna” y  será presidido por el Presidente, el Poder Constituyente y el Poder Judicial. 

El Fiscal General, en la presentación de su Memoria y Cuenta, señaló que la corrupción ha causado “un daño patrimonial al país superior a los 15 mil millones de dólares”.   Debemos acotar que la corrupción no es meramente  un problema económico, por cuanto se vincula directamente con la política. 
En esa dirección, queremos señalar la inminente obligación de  confrontar las causas de la corrupción: patrimonialismo, corporativismo, clientelismo, prebendalismo, enroque... La gestión de lo público se caracteriza por impunidad,  opacidad,  discrecionalidad, débil rendición de cuentas, extrema movilidad que desemboca en un deslave institucional. La impunidad,  además de erosionar el estado de derecho, deteriora la legitimidad y la confianza, produciendo sentimientos de frustración y desesperanza,  estimulando la corrupción ciudadana.

En tanto causas generadoras de la corrupción, señalaremos el corporativismo, aquellos  grupos de interés que, apoderados de instituciones, colocan sus intereses y beneficios particulares por encima del interés público. La corrupción baja en forma de  cascada a lo largo y ancho del aparato burocrático, reproduciendo sin control su propia lógica.  El patrimonialismo, otra forma perversa de gestión,  florece cuando el amiguismo y el parentesco se funden y confunden con la gobernabilidad, dando lugar a un ejercicio discrecional del poder mediante lazos de familia o amistad que impunemente se  consolidan como sistemas de dominación política.
  Cuando se desvanecen las fronteras entre el sector público y el privado,  se enquista la creencia de que los bienes públicos pueden ser patrimonio privado, en detrimento de una administración transparente por autoridades legítimas y una rendición de cuentas a la sociedad, mediante los órganos requeridos para ello. 

¿Somos víctimas pasivas de una cultura corrupta que se reproduce sin control?,  ¿es un problema estructural o coyuntural?

Aun cuando el Gobierno ha reconocido la corrupción, debe realizar un análisis descarnado sobre sus causas, manifestaciones, consecuencias y diseñar un plan multidimensional, más allá de lo cosmético o las consecuencias políticamente visibles.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
0
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
0Comentarios
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
MAS NOTAS DEOpinión
Ver más