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Actualizado hace 21 minutos

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Opinión
06:44 AM / 15/05/2018
En opinión: El 20M gana el voto
Ylich Carvajal Centeno Periodista ylichcarvajal@gmail.co
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El ultimátum lanzado desde la Casa Blanca para que se suspendan las elecciones del domingo próximo y el coro de ladridos del Grupete de Lima que se ha intensificado en la medida en que avanzamos hacia el 20M tiene la finalidad real de mantener bien ajustado el torniquete que han colocado en el cuello de la díscola dirigencia de oposición.
Y es que ya se dieron cuenta que el llamado a la abstención es un error y será otro fracaso estruendoso. La prueba de eso es que dirigentes de oposición que se habían negado a dar su apoyo a Henri Falcón, como el ex secretario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús “Chuo” Torrealba, y otros que estaban apostando por otras opciones, como Timoteo Zambrano, saltaron a última hora a respaldar la candidatura del ex gobernador de Lara.
La MUD en pleno salió de su ostracismo para lapidar a mentiras a Falcón, acusándolo de que tiene un pacto con el Gobierno y que, incluso, será parte de éste después de los actuales comicios, como si el enemigo a derrotar fuera su correligionario. Hasta las encuestas que José Vicente Rangel difunde los domingos en su programa de televisión le reconocen a Falcón, incluso a Javier Bertucci, una intención de votos que si bien no les da para ganar dejan claro que la gente quiere votar.
Henrique Capriles ha reconocido en sus artículos de opinión –citados por Panorama el martes pasado- que las elecciones son una oportunidad. Los rumores de que iba a salir a apoyar a Falcón corrieron raudos por medios y redes sociales, pero Henrique “el triste” no logró reunir el coraje suficiente para hacer lo que él cree, lo que desde la perspectiva de la oposición sería lo correcto y lo que, según las encuestas, la gente quiere.
Hasta el ex rector del CNE, Vicente Díaz, que la oposición ha tenido siempre como una voz autorizada en materia electoral, se manifestó a favor de votar y desechó por falaz, errático y marullero el infeliz argumento de que “no hay condiciones” cuando la opinión pública está a favor de participar. 
Por eso el ultimátum del gobierno de Donald Trump y el de sus cancerberos no está dirigido realmente a Nicolás Maduro, ni al pueblo venezolano que saldrá a votar como siempre lo ha hecho, sino a evitar una estampida, una “rebelión en la granja”, por el culillo que se percibe en la dirigencia abstencionista de la MUD que será derrotada el domingo próximo.
En la historia de nuestro país hay un pasaje memorable que el Gobierno y la dirigencia del chavismo debería homologar ya que han tomado al Libertador como su más alto estandarte. Me refiero a la orden que Bolívar le dio a Sucre después de la batalla de Junín para que volviera a la retaguardia a recoger a los heridos, los rezagados, los cansados, los desanimados, para que buscara alimentos para el rancho de la tropa que sin soltar la lanza andaba hambrienta y en harapos.
El general Sucre, que ya sabía que a él le tocaría terminar la Campaña del Sur, se ofendió por aquella inesperada orden del Libertador, la consideró indigna de su rango. El regaño que le metió Bolívar en una carta para la historia es de antología. El cumanés volvió atrás, curó a los heridos, levantó a los cansados, arengó a los desanimados, rehízo el rancho y unos meses después se convirtió en el Gran Mariscal de Ayacucho.
Para Bolívar no había tarea pequeña ni indigna en la guerra por la libertad. Ni mandaba a cualquiera de sus oficiales a hacer el trabajo que sólo un Sucre podía hacer.
Esta cosa infame que el Gobierno llama guerra económica no es contra Nicolás Maduro, es contra el pueblo, contra todos los venezolanos, para que no voten y, sobre todo, para que no voten por Nicolás Maduro. Los proyectiles de esta guerra no caen sobre Miraflores sino sobre la mesa y los bolsillos de la gente, indistintamente de la opción política que tenga.
Por eso no hay tarea más urgente, más estratégica, más bolivariana, que atender solidariamente, afectuosamente, al pueblo que soporta estoicamente los azotes de la guerra. Esta pelea no termina el 20M, se replantea el 20M, aún falta camino por andar.
 

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