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Actualizado hace 233 minutos

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Opinión
06:30 AM / 06/10/2018
Educación intercultural Bilingüe
Rubia Luzardo Profesora universitaria
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La educación intercultural bilingüe (EIB), como modelo educativo es una respuesta necesaria a la realidad multicultural, su carácter promotor del reconocimiento a lo diverso se hace pertinente en el marco de la convivencia societaria de paz y encuentro entre ciudadanos y conciudadanos que deben superar los complejos del etnocentrismo, xenofobia y racismo para formar personas criticas y conscientes de su rol en la sociedad plural. 

 Su impacto social en las sociedades amerindias ha sido altamente relevante, en virtud de convertirse en un canal para la exposición de las visiones propias de los pueblos contrapuestas a otras formas de mirar a la humanidad y la naturaleza. Diversos son los fundamentos que la sustentan no sólo en el plano científico sino metódico y hasta filosófico  permeables al proceso educativo y social. 
 En Venezuela, este año se cumplen 39 años de su origen con el decreto presidencial 283 de 1979, lo cual bien vale la pena conmemorar, porque es entonces, cuando se inicia la motivación política de reconocer la diversidad lingüística y multicultural de la nación, en este trayecto, son muchos los personajes que han contribuido significativamente en la revitalización de los idiomas nativos a través de la creación de cartillas, grupos de trabajo, investigación y otros esfuerzos dignos de reconocer. 
 Algunos se preguntarán: ¿Qué ha pasado en estos 39 años de existencia de EIB en Venezuela? Personalmente, considero que muchos han sido los aportes de este modelo educativo, por ejemplo; su preexistencia a la Constitución nacional de 1999, permitió que se contemplara el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en el país. 
 No obstante, no podemos dejar de observar que el avance jurídico no se desarrolla en las políticas educativas de carácter intercultural como debiera ser, contrariamente seguimos enfrentando una realidad étnica desasistida que no se equipara con los espacios de poder alcanzados, reconociendo que no es problema del modelo sino del que lo ejecuta actualmente. Es así como, entre los aciertos y desaciertos en estos 39 años de EIB en Venezuela hay grandes compromisos contemplados tanto de aliados como de nativos. Desde la universidad auguramos los cambios que requieren las formas de concebir la política educativa intercultural. 
 

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