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Facetas
Relaciones Narcisistas: el riesgo de enamorarse de una pared
08:50 AM / 17/05/2018 Alexandra Ramírez
Agencias

En una cultura como la de hoy donde el enfoque básicamente radica en la imagen, puede resultar confuso diferenciar a  una persona con autoestima alta de lo que puede llegar a ser un narcisista.
“Quiérete a ti mismo”, “love yourself”, “No puedes amar a otro hasta que te ames a ti mismo” son los mantras de cada día.


Y es cierto. El amor propio es saludable e importante. Reconocer nuestros talentos, nuestras capacidades, nuestra originalidad, nuestra creatividad y lo que somos, es parte necesaria en el camino hacia el logro de nuestros sueños.

 


Pero si en el proceso perdemos la empatía hacia los demás estamos ante la presencia de otra cosa.

 

 


¿Quién realmente es un narcisista?

A primer vista podría pensarse que es alguien que está enamorado de sí mismo, pero yo diría que es una persona que está enamorado de esa mascara idealizada que utilizan para protegerse.
Si, a pesar de su personalidad aparentemente fuerte, los narcisistas son en realidad seres muy vulnerables debajo de su armadura.


Ellos desprenden una luz deslumbrante pero esa luz tapa que en el fondo ellos suelen estar profundamente heridos, y es una lucha constante la que están librando.

 

 


¿Cómo reconocer cuando estamos ante la presencia de un narcisista?


Son  encantadores, agradables, seguros, abiertos, y entretenidos por lo que suele resultar bastante fácil enamorarse de ellos. 


Pero también, les encanta hablar de sí mismo. Las conversaciones giran siempre en torno a ellos,  sus sentimientos, sus problemas. Nunca tienen la culpa, siempre colocan la culpa en el otro, o en algún agente externo. Los narcisistas suelen ser muy carismáticos, persuasivos y hasta manipuladores.


Además, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, algunas otras características de este tipo de personalidad son: 


Tienen un sentido exagerado de auto importancia, esperan ser reconocidos como superior incluso a veces sin logros que lo justifiquen, a menudo viven preocupados con fantasías sobre el éxito, el poder, la belleza o la pareja perfecta. Exigen una admiración constante. Poseen una baja o inexistente capacidad o falta de voluntad para reconocer las necesidades y sentimientos de los demás. Tan solo por nombrar algunos rasgos.

 

 


¿Cuáles son los riesgos de enamorarse de un narcisista?


Básicamente ellos pueden dejar en ruinas a tu sentido del yo y tu confianza. En este tipo de relaciones todos los días pueden representar un desafío para ti: ahogados entre las abundantes críticas y demandas de atención que nos borra como personas y la renuncia de nuestras propias necesidades y sentimientos. Esto puede tener un impacto enorme en nuestra salud mental, emocional y hasta física, debido a la cantidad tóxica de energía que este tipo de interacciones genera.

 

 


¿Son los narcisistas malas personas?


Realmente no. Sus acciones no la realizan desde un nivel consciente, así que no pueden saber cómo sus palabras y comportamiento afecta y destruyen a otras personas.


Ellos incluso puede llegar a amar, pero es un amor digamos, distorsionando, distante.  Esa cara dura e impenetrable que exhiben ante el mundo se vuelve una pared que los deja del otro lado en completa soledad, incapaces de establecer conexiones reales con los otros.


 Ellos en el fondo tienen muchas heridas que sanar, pero si logran reconocerlas y superar su egoísmo y egocentrismo, pueden llegar a establecer relaciones donde existe un intercambio real de energía.

 

 

 


¿Qué pasa entonces con el amor incondicional hacia los otros?


Esto del amor incondicional hacia los otros puede estar llevándonos a luchar batallas de otras personas en vez de luchar nuestras propias batallas. Y es que pienso que puede ser muy delgada la línea entre abuso psicológico y ese amor incondicional que tanto se profesa. Puedes amar al otro y aun así decir no. Puedes amar al otro sin perder tu voz en la relación. 

 


Apuesto más por  un amor que no sea unilateral, por un amor que sea reciproco. 
Porque el amor... el amor no es todo sobre mí, es también sobre un yo  y sobre un otro.

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