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Claudia Martín a FACETAS: “Todo llega cuando se está preparado”
02:10 PM / 10/06/2018 Nayib Canaán
Agencias

Es el rostro revelación en la televisión mexicana. Los ojos más bellos, como repite la prensa de ese país. Tiene 28 años y se llama Claudia Martín, protagonista de la exitosa telenovela Sin tu mirada, que Venevisión transmite en las tardes, liderando la sintonía. La joven, con apenas tres años de experiencia, ha logrado destacar en importantes dramáticos de Televisa, y ahora disfruta lo que muchos llaman su momento de gloria.

 

Desde Ciudad de México cuenta todo a FACETAS, vía telefónica.—Yo siento que esta novela en especial tiene una estructura clásica; todos los elementos que puedan llamar la atención del público. Claro, obviamente refrescamos la historia original para no saturar al espectador. Utilizamos diálogos más fáciles de entender, no tan rebuscados, sin palabras tan melosas. Y todo esto lo hicimos acompañados de una gran dirección, una gran fotografía, conservando el alma de la novela. 

 

 

 

¿Cómo ve el hecho de que una telenovela rosa siga acaparando la audiencia en  Latinoamérica?


Yo siento que es novela en especial tiene una estructura clásica; todos los elementos que puedan llamar la atención del público. Claro, obviamente refrescamos la historia original para no saturar al espectador. Utilizamos diálogos más fáciles de entender, no tan rebuscados, sin palabras tan melosas. Y todo esto lo hicimos acompañados de una gran dirección, una gran fotografía, conservando el alma de la novela. 

 


Entonces está de acuerdo que la historia de la típica Cenicienta aún da para mucho...


Sí. Aparte siempre he dicho que hay historias en la vida que las van adoptando una y otra vez, como Blancanieves, La Bella y la Bestia, Romeo y Julieta. Todo tiene que ver con el hecho de cómo cuentas la historia. Por ejemplo, todos estos títulos han tenido su remake, ahora en carne y hueso, y la gente ha ido al cine a verlas porque aunque ya se saben el final, quieren saber cómo lo cuentan esta vez. Lo mismo pasa con los dramáticos de televisión.

 


¿Cuál fue el principal desafío que enfrentó para darle vida a Marina?


Desde un inicio, el desafío fue abordar el mundo de una persona ciega, obviamente las personas que tenemos la posibilidad de ver no nos imaginamos la magnitud... Eso me impulsó, con más compañeros de la telenovela, con mi coach, haciendo talleres, tomando cursos, dos meses antes de iniciar las grabaciones. Me tocó salir a caminar con los ojos vendados y con el bastón, entonces lo primero fue adentrarme en ese mundo. Luego me tuve que construir la personalidad de Marina. Porque más allá de ser una persona con ceguera nunca se limitó a tener planes, sueños, a enamorarse, a tener expectativas de la vida...

 


¿Se llegó a tropezar o caer por estar enfocada en su personaje?


Más bien lo que tenía eran golpes, moretones. Me raspaba con los árboles, con las ramas. Siempre tenía pequeñas heridas en las piernas. Esa fue la parte ruda de la experiencia.

 

 

 


En México, la versión anterior de Sin tu mirada se llamó Esmeralda y la protagonizó Leticia Calderón en 1997. ¿Llegó a ver algo por YouTube?


No. Vi otras referencias actuales. Me concentré en una serie de internet, vi  películas, gente en la calle, fue a la escuela de personas con dificultades visuales. Es que los tiempos van cambiando y lo que se hizo quizás en esa versión no concordaba con lo que vivimos actualmente. Esmeralda fue para otro tipo de público.

 

 


Apenas lleva unos cuatro años en el medio y en su haber ya cuenta hasta con protagónicos. ¿Se considera una actriz afortunada?


Considero que las cosas llegan cuando uno está preparado.  Yo soy una persona muy trabajadora, muy dedicada y doy todo lo que soy en lo que me gusta, en mi carrera. Y obviamente eso trae resultados. ¿Qué pasa? Que siempre hay gente que todo llegó muy rápido, pero yo digo que todo llega cuando tiene que ser. Yo más bien creo que los personajes nos escogen a nosotros. En esta caso, Marina me escogió a mí. En el momento que me enteré que yo era la seleccionada sabía que debía trabajar muy duro.

 


¿Fue un antes y después?


Totalmente. Me terminé de dar a conocer, pero para mí no significa que ya el trabajo está hecho. Es otro escalón más en mi carrera y lo que quiero o pretendo es seguir creciendo como actriz.

 

 

 


¿Ahora qué aspira?


Yo feliz, ahorita lo que estamos haciendo es una obra de teatro aquí en México, que va a girar por todo el país. Estoy aprendiendo mucho con mis compañeras actrices. Lo inmediato es esta pieza, ya después quizás audicionaré para alguna película. No quiero encasillarme como actriz.

 


¿Qué se exige como actriz cuando se ve en pantalla?


Honestamente, cuando pude ver la novela, la vi. Eso fue cuando terminamos de grabar, porque cuando estamos en grabaciones no daba tiempo. Entonces veía algunos capítulos y pude notar que soy muy crítica, muy perfeccionista, pero también sé que todos hacemos nuestro mejor esfuerzo, sé todo lo que hay detrás. En ese sentido soy consciente de que un minuto de televisión requiere 80 personas detrás, interfieren muchos factores, el clima, el tráfico, que una camioneta, que no pudo llegar.

 


En la etapa de operada...


Sí. Hubo mucha confusión, me costaba trabajo porque sentía que ya Marina no existía. A veces se me iba la mirada, pero el caso es que ya ella veía. 

 

 


¿No puede vivir sin la mirada de quién?


Sin la mirada de mi novio (risas).

 

 

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