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Actualizado hace 233 minutos

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Experiencia Panorama
11:31 AM / 07/10/2018
Régulo Pachano: “El ciudadano protagoniza”
Alexis Blanco
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Agencias

Las redes sociales han dado fe del profundo impacto que generó la decisión política que excluyó a Régulo Pachano de la institución a la cual sirvió con devoción casi monástica, durante 27 años. En la plazoleta de La Ciega, el talentoso gerente cultural habló de sus nuevos proyectos como director de relaciones internacionales del Teatro Colón en Buenos Aires (Argentina). 

 

—Tres cosas que no deberían perderse en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, próximo a sus 25..

 

—Respetar el trabajo, el sueño, de Lía. Un cuarto de siglo... Ella me convocó, dos años antes, para redactar los estatutos de la Sociedad de Amigos. La pluralidad es uno de los baluartes del sueño, del proyecto, de ella. La recuperación, la revitalización de un espacio de abierta disposición popular, pluralista, participativa, de la ciudadanía. Casa de encuentro de todas las corrientes, tendencias y visiones. Un espacio democrático. La programación popular ha de mantenerse dada la dimensión de esa presencia constante de la gente allí. Dar continuidad a ese avance de incidencia en el entorno inmediato, complementado con proyectos como el Museo del Barro y el Museo del Lago. Eso sería ideal.

 

—¿Qué le queda de ese trabajo..Ha superado algún tipo de “despecho”? 

—No lo veo como un despecho. Hay ciclos que se tienen que cerrar. El Camlb me dejó una profunda formación, es mi gran escuela. Esa enseñanza constante devenida de mi interacción con Lía, con los artistas, con la gente de la cultura. El haber podido trabajar con ellos.

—En esa experiencia, que ahora le convierten en uno de los gerentes culturales de Iberoamérica más importantes..¿Cuánto y cómo se fundamenta e interrelaciona lo universal con lo local?

—Pienso que he ahí una de las razones por las que me llamaron del Teatro Colón. Una de las cosas que pusieron sobre la mesa fue ese valor, en tanto logro, de la fusión de lo popular con las grandes manifestaciones universales del arte y la cultura. Como lo articulábamos dentro del proceso artístico y estético. Recién tuvimos allá una experiencia de un barítono escocés, que transforma los cantos de su infancia en trova universal. Aquí tenemos mucho de esto. Dices, “pinta tu aldea y pintarás el mundo”. Ese fue un sustento, una pauta de acción. Nos metíamos por todas esas venas y corrientes del quehacer popular en todas las comunidades. Tanto talento. Como aquella exposición, Lago Vital, en el Sur del Lago. O el tratamiento del casco central de Maracaibo, dandole espacio a los viejitos que cantan. O las celebraciones, por ejemplo, como la del Día de los Enamorados. Los domingos familiares resultó una veta valiosa...

—¿No ha vuelto a visitar esa zona?

—Fuí ayer (el lunes) al banco y mucha gente se me acercó, para saludarme y preguntarme qué estaba haciendo..

——Y cuál fue su respuesta...Les contó acerca del Colón.. ¿Qué les dijo?

—Que todo ha sido resultado de esa visión de Lía. El Camlb me ha dado muchas emociones, pero, lo más importante, me ha dado vida cultural. La gestión no sólo se hace intramuros. Creamos, hace 18 años, la Red de Centros Culturales de América y Europa. Con las mismas características del Camlb. Entonces realizamos un encuentro, aquí en Maracaibo, por petición de ellos, en 2007. Ya el “Lía” había sido declarado Patrimonio Cultural de la Unesco. Dos años antes, en Buenos Aires, se decidió esa cita acá. En esos encuentros conocí a María Victoria Alcaraz, entonces directora del Centro Cultural San Martín y ahora al frente del Colón. Ella conoció de mi trabajo y por ahí se encauzó una relación que se extendió en los campos afines...Ella quiere que el Colón vaya a la provincia de Buenos Aires...

—¡Y cuáles serán sus funciones?

—Hace dos años, al ser nombrada ella, decidió hacer un equipo, junto con el centro cultural Estación Mapoche, en Chile y conversábamos cómo el Cólon podía ir a la provincia, en lo cual, nuestra experiencia en el Camlb, técnica y administrativamente, resultó esencial. Cuando ella supo de mi caso, me llamó y me solicitó integrarme a su equipo. El ocho de agosto fui a Buenos Aires. Dos días más tarde, el Teatro Colón y el ministerio de la cultura de esa provincia. La idea es que, en 2019, habrá un magno encuentro de los centros de todas las ciudades que han sido nombradas capitales culturales del mundo.

Hubo consenso con relación a mi contratación. Ahora regreso allá para incorporarme a la dirección de cooperación y de relaciones internacionales del Teatro Colón, especialmente con los grandes teatros de América Latina. Pero, pensé y propuse que había que extender la idea de los teatros, porque hay muchísimas otras experiencias importantes. Hubo en ese momento una presencia de los representantes del Ballet Bolshoi, que en el 2020 harán una celebración  de su primera visita a nuestro continente.

—¿Qué sentía en esos instantes?

—Me sentía del tamaño de los rusos, jeje. Recuerdo que regresé al hotel y esa noche no pude dormir. Una emoción enorme. Pensar que me iría de mi Maracaibo. Me dió bronquitis. Estuve cinco días metido en el hotel, enfermo. Luego lo disfruté mucho más relajado. Una anécdota: en el camerino del Teatro Colón, a Gustavo Dudamel le presentaron a la cantante pop Katy Perry y ahora ambos andan proyectando conciertos. Esos encuentros de tal naturaleza serán constantes a partir de este momento. Solicité un tiempo para venir a arreglar mis asuntos acá. Un par de semanas.

—¿Cómo son las relaciones entre el Estado y los sectores privados, en material cultural, en Argentina?

—Te quedas impresionado. El Teatro Colón depende, no del gobierno central de la nación, sino del de la provincia de la ciudad de Buenos Aires. Pero tiene un respeto, una impronta en la institucionalidad, donde todos los niveles del sector privado intervienen. Marcas, por ejemplo, como Rolex, Montblanc o los cinco principales hoteles de la capital, donde se pelean por patrocinar el Colón. Ellos llegan al Teatro para proponer maneras de cooperación e intercambio.

—¿Qué recomendaciones haría para que entre nuestras instancias de gobierno y la sociedad en general se articulase un proceso similar..?

—-Las diferentes instancias, los espacios, la oferta cultural de la ciudad, ha de mostrarse y así, el gobierno, tiene que sentarse a trabajar, a dialogar, a organizar en conjunto. Porque el sentido es el mismo. El interés es común. El gobierno tiene que incentivar esto. Buscar alternativas, que pueden ir, como sucede en Buenos Aires, desde la exención de impuestos municipales, locales y nacionales. Integrar otras áreas, como el turismo y la economía en general. Ganar-Ganar. Todos tras el mismo fin.

—El Colón no es sólo un centro de presentación de espectáculos...

—Es un centro activo de formación de altísimo nivel, Por ejemplo, la primera bailarina del Royal Ballet de Londres, está formada en el Colón. El bailarín Julio Bocca salió de la escuela de ballet de allí. Se cambió su estructura. El director de la orquesta es un maestro mexicano..

—¿Hay otros venezolanos laborando allí en el Colón?

—Ludmila, la hija de Morella Muñoz, está trabajando en el equipo de dirección artística, y un muchacho, diseñador gráfico, que trabaja en el departamento de escenografía. Yo me integraré en un nivel donde se estarán tomando las decisiones en cuanto a la programación, la administración, la política, lo económico, lo artístico, las relaciones...Para nadie en un secreto que se trata de uno de los más importantes teatros del continente.

—¿Ya tiene propuestas para hacer? Hay posibilidades de programas concretos entre nuestros sendos países?

—Me encomendaron conocer la Orquesta Latin Machine, puros chamos, más de un centenar de venezolanos músicos procedentes del Sistema de Orquestas del Maestro Abreu, que se han congregado allá y están tocando juntos, bajo la dirección del muchacho que aquí mismo, en el Lía, junto con Moisés Pirela, hicieron el “flashmob” del núcleo de esta ciudad. Y esa orquesta la están manteniendo empresas privadas argentinas, que reconocen ese talento, lo auspician, lo avalan, lo promueven.

El Colón quiere volver a recuperar esa relación histórica importante que tenían, por ejemplo, con el Teresa Carreño. Ellos no olvidan la relación de Carlos Giménez con el teatro venezolano, al igual que la heredad de Juan Carlos Gené. Hay un empresario agroindustrial, que tiene un conocimiento sobre la cultura y la música popular extraordinario en Venezuela. Y estuvo en el estreno de el “Bolívar” del Rajatabla. El Teatro San Martín prepara un gran homenaje al maestro Carlos Giménez. Y estaré participando de manera activa en eso, sabes de mi relación con el Grupo Rajatabla, donde dí mis primeros pasos dentro del aprendizaje de la producción teatral.

—Tiene fama el Colón por sus estrictos códigos de rigor y calidad...

—Desde 1908, la sociedad porteña, crece culturalmente alrededor del Teatro. Está celebrando sus 110 años. Acaban de hacer un proyecto maravilloso, llamado Proyecto Vaticano (nada que ver con aquél), donde lo que ocurre dentro, se reproduce afuera, en una gran pantalla, con tecnología A1, para que la ciudadanía también disfrute al mismo tiempo lo que está sucediendo dentro, sobre el escenario. El ciudadano es el protagonista. Creo que la visión cultural de nuestro país la siento distinta ahora e incluso, más amplia, en determinados aspectos, que la de allá. Por eso el modelo de gestión del Camlb es clave en esto.

—Cerrando... ¿Qué de su nostalgia?

No estoy haciendo autoexilio. Para nada. Estoy en un momento profesional en el que todo lo que he sembrado se está reconociendo y seguirá nutriéndose, oxigenándose y me llegará quizás el momento en el que regrese a retornar esos frutos cosechados. Uno nunca sabe. Hay muchas cosas por hacer. Ahora más que nunca.

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