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Actualizado hace 18 minutos

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Experiencia Panorama
11:54 AM / 02/07/2018
REPORTAJE// Matrimonio igualitario: La deuda pendiente
Julio Gutiérrez
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Veintiséis países, entre ellos cinco latinoamericanos, permiten casarse a parejas del mismo sexo. Venezuela está rezagada con relación al resto del mundo, cuando desde hace 17 años se comenzó a  reconocer  este derecho a la comunidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales (Lgbti).

El matrimonio igualitario constituye “una deuda que tiene el Estado en el ámbito legislativo. No hay una legislación vinculante con la diversidad sexual, lo que existe es muy sutil”, sentencia, sin titubeos, el comunicador social Johan León, director de la asociación civil Azul Positivo.  

La sociedad venezolana, “a pesar de considerarse tan liberal, ha sido la más cuadriculada en cuanto a la diversidad sexual”, recalca el activista del colectivo  Lgbti en Maracaibo.

“Venezuela se está quedando atrás de ser un país de primera y es por ello que la comunidad Lgbti venezolana ha venido emigrando para buscar una mejor calidad de vida y acceso a los derechos humanos que se le son negados en el país”, argumenta Luis Meneses, presidente de la Fundación Venezolana de Apoyo a la Diversidad Sexual (Fuvadis), vía email desde Barranquilla, Colombia. 

Desde Maracay, en el estado Aragua, vía telefónica, el ingeniero Giovanni Piermattei, de  Venezuela Igualitaria, indica que esperan respuesta amte las acciones realizadas por la asociación civil que preside y otras ante la AN, el TSJ y la ANC.

Revela que aguardan por la aprobación por parte de la AN del Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario que introdujeron en enero de 2014, con el respaldo de 21 firmas de todo el país. “Eso quedó allí. En octubre de ese mismo año protestamos y no se pronunciaron”, recuerda.

“Eso se engavetó, a pesar de las promesas de los diputados, que en su mayoría eran oficialistas, durante el acto protocolar”, resalta, en también la capital zuliana, el odontólogo Norberto Morán,  presidente de la asociación civil Ciudadanía Diversa (Ciudaver).

Ante la omisión legislativa, Venezuela Igualitaria interpuso, justo un año después, ante la Sala Constitucional del TSJ, una demanda de nulidad por inconstitucionalidad del artículo 44 del Código Civil, por discriminatorio, y la declaratoria de la constitucionalidad del derecho a acceder al enlace entre personas del mismo sexo, así como a las uniones estables de hecho, rememora, Piermattei. Desde entonces, se encuentran “en espera de sentencia definitiva”.

Introdujo, además, en mayo de 2016, sin respuesta aún, un recurso de inconstitucionalidad también por omisión legislativa ante el TSJ debido a que la AN no cumplió con los lapsos del proyecto de Ley.

Venezuela Igualitaria también aguarda por algunas sugerencias presentadas a la ANC,  a través de un comunicado, a dos o tres meses de haberse instalado, relacionadas con los artículos sobre identidad de género, entre otros, de la nueva Constitución Nacional que elabora. “Otras organizaciones, como Alianza Lamdba, Ejértico Emancipador y La Araña Feminista, lo hicieron también, más formalmente”.  “Pero, no se habla del tema, nadie dice nada”, ratifica Morán.

Sobre las razones del silencio oficial y opositor frente al asunto,  Piermattei  manifiesta que la excusa ha sido “un asunto  de prioridad, porque ellos consideran que hay cosas más importantes que resolver en el país”.

En este sentido, León, así como Meneses, ratifican que no existe voluntad política. “Consideran que les podría acarrear un costo político alto”, esgrime León. Y Meneses escribe: “Cuando Cilia Flores fue presidenta de la AN se engabetó, cuando la oposición ganó la AN nos dejaron como novia de pueblo. Nunca debatieron, ni lo harán. Ahora con la  Constituyente se prometió que si apoyaban a (Nicolás) Maduro iban a debatir sobre el tema y a la fecha no lo han hecho”.

Piermattei  y Morán van más allá, al afirmar que es consecuencia del fundamentalismo religioso.  “Hay un fuerte lobby político por parte de católicos y evangélicos. Muchos diputados, constituyentes y magistrados practicantes de estas religioses ejercen un fuerte peso en contra”, comenta el presidente de Venezuela Igualitaria. 

Igualmente, Morán asegura que “el peso del problema en Venezuela es la religión católica, que ha sido autoridad siempre, y los cristianos evangélicos, que tienen mucha gente dentro de las instituciones, colocando la Biblia por encima de la Constitución Nacional”.

Mientras esperan que el TSJ determine la posibilidad de establecer una jurisdicción normativa hasta que la AN o la ANC legislen, lo que sí tienen claro todos los activistas Lgbti es que el darse el “sí, quiero” ante la ley es su justo reclamo por el reconocimiento al derecho humano que tiene ese colectivo  de ser tratado igual ante la ley y la sociedad, y de unirse legalmente en matrimonio, aunque no acaben casándose o terminen divorciándose cuando lo deseen o sea necesario.

“Esto contra la discriminación y la diferenciación de ciudadanos de primera y de segunda, sin que tenga que suceder una descomposición social, como piensan algunos”, insiste León.

“Todos los venezolanos debemos tener los mismos derechos, sin privilegios para los heteresexuales, indistintamente de con quien quieran casarse”, expone Morán.  Y Meneses suma: “Los derechos son para todos o no son para nadie. Así como existen derechos para las personas heterosexuales de casarse, de vivir en unión estable de hecho (concubinato), de adoptar niños, si así lo desean, debe ser un derecho también para la población sexo-género diversa Lgbti”.

Y especifican algunos de los beneficios concretos que recibirán con la boda, como  la protección legal  del  derecho que tiene la pareja de quien fallece de evitar la pérdida de los bienes que ambos compraron y compartieron cuando vivian juntos, ante el reclamo de la familia de su excompañero de vida. “En ese sentido patrimonial no tenemos nada que nos ampare y nos protega”, recalca Morán. 

Cuenta también el otorgamiento de los mismos beneficios maritales que reciben los heterosexuales  de parte de las empresas donde laboran.

Las esperanzas parecen estar puestas en la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), el pasado 9 de enero, cuando reconoció el matrimonio igualitario e instó a los países de la región a “adecuar sus legislaciones para dar vía libre a ese derecho”.

Por ello, los activistas  insisten que el tema del matrimonio gay debe volver a la agenda pública, más allá de celebrarse durante estos día el Orgullo Gay, a propósito de su día internacional el pasado 28 de junio, para seguir presionando a su favor. Y la convocatoria la extienden más allá de quienes en las calles  marabinas ondearán la bandera arcoiris el próximo domingo 8 de julio: “Deben sumarse todos a la causa en contra de la desigualdad social, para que los tomadores de decisiones cumplan con la responsabilidad histórica que tienen”, reitera León.

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2Comentarios

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domador antiopositores 07/07/2018 09:42 AM

Si son felices así? Que se les puede hacer? La homosexualidad no se pega ni se convierte a ella. No obstante, andan por ahí unas tendencias religiosas encargadas de llevar el monopolio del sufrimiento, que si lo hacen. Crean al caboclo del fin del mundo, para ellos siempre ser la salvación. Porque yo he de intervenir en las formas mentales del prójimo? Para que ustedes van a sacar un libro gordo con mis vivencias históricas, si a la final van a decir que es la palabra de mi padre el innombrable y sin apellido?.


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domador antiopositores 07/07/2018 09:44 AM

La sueca, mi esposa, salió de una costilla mía. Pero eso sí, la dibujan con ombligo para dar la sensación que no soy hombre, sino marciano. Será! Njd!.


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