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Actualizado hace 28 minutos

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Experiencia Panorama
03:33 PM / 02/01/2019
Pintor Edgar Queipo: “Yo creo que las galerías están siendo desplazadas, ahora son virtuales”
Camila Ríos
Enzo Ríos

“La aldea ya se globalizó. La aldea ya es global.”, decreta Edgar Queipo sentado de frente al caballete que sostiene su más reciente obra. En su taller, concede una entrevista a PANORAMA. Tan zuliano y tan global, trabaja mientras proyecta un próximo viaje a Italia, “una invitación de trabajo, no migración”, como él mismo aclara. Su obra se sigue expandiendo. Ahora las plataformas digitales y las redes sociales son su galería. Ahora él es su curador.

Marabino nacido el 19 de marzo de 1951, Queipo se formó como artista visual, pintor y dibujante. Según él, el ser artista no se decreta, se gana con esfuerzo y persistencia.  La Escuela de Artes Plásticas Neptalí Rincón, esculpió su primera etapa de formación entre 1968 y 1971. La segunda etapa, se labró de la mano del taller de grabado en la misma escuela  entre 1981 y 1988. La revista “Guillo” de la Universidad del Zulia y al Taller de Telémaco, terminaron de perfilar al pintor que, a casi 50 años de oficio, en países como Venezuela, Francia y Alemania, celebra poder compartir sus obras de forma masiva.    

 

 

- ¿Qué tiene de internacional la zulianidad?

La zulianidad es muy chovinista, es muy localista, pero aquí hay valores dentro de ese contexto de la zulianidad que son universales. La idea de la aldea global. Somos una aldea global. Yo puedo pintar donde sea y mis pinturas están en todas partes. Yo termino un cuadro ahora mismo y mi pintura está en mi escritorio y en cualquier parte del mundo, en cualquier museo, media hora después de que yo lo comunico por los medios alternativos, eso es maravilloso. El Internet es un salto gigante para la humanidad en las comunicaciones, en la velocidad de la comunicación del arte, de la información, de la cultura.

 

- ¿Estos medios alternativos están ejerciendo un papel de nuevas galerías?

Si, y es impresionante el resultado. Yo estoy muy contento, yo he sido un hombre muy feliz con los medios alternativos, con el Facebook, con Instagram, que inmediatamente tienes respuesta. Claro, no es una búsqueda de aprobación. En el fondo uno también busca quien aprecie su trabajo, uno trabaja para eso, pero no es solo un asunto de aprobación, sino de respuesta. Saber que hay aceptación de los trabajos propios es importante, estimula. Aparte de eso, están los comentarios, que es fabuloso, sentir que hay otra persona que se complace de que uno haya pintado esas piezas, eso es como un premio a tu labor solitaria. Y si además de gustar, existe una posible compra, ese es el mejor premio que se puede tener. 

- ¿Qué ofrece en sus redes sociales para que sean atractivas a quienes le siguen?

Los  conocimientos. En el arte uno no sabe en verdad cual es el deber ser, entre gustos, sabores y colores, nunca se sabe cuando salta la liebre. Hay un general, que es el gusto, la aceptación general, pero hay otro caso, que es quien realmente quiera tener una pieza porque lo encantó, que es el caso al que uno aspira. El arte encanta, el arte tiene su magia, eso es lo maravilloso.

- ¿Ha florecido una generación de nuevos adeptos al arte plástico?

Si. Hay nuevos y se han formado también, muchos gracias a esos medios alternativos. Tienen mayor conocimiento que antes, porque antes solo estaban las galerías. Yo creo que las galerías están siendo desplazadas, ya las galerías son virtuales, lo que también está cambiando la forma de vender y comprar arte. Siempre va a haber el vendedor como figura, pero ahora el artista puede transarse directamente con el coleccionista.

 

- ¿Esto ha ayuda a flexibilizar el filtro subjetivo de qué es arte y qué no según lo determinado por un curador?

Sí, porque uno puede ser su propio curador. No tienes que buscar a más nadie cuando ya tienes suficiente conocimiento estético para eso. Un curador es necesario porque supuestamente le va a dar un entorno ético y estético a la obra. Entonces si ya hay una madurez suficiente, el pintor puede analizar su propio trabajo y hacer de curador para sí mismo.

 

- ¿Cómo se inició en las artes plásticas?

Comencé porque tengo una sensibilidad hacia las artes, no solamente hacia la pintura. Luego me fui formando. Yo entré a la escuela de arte buscando conocer más la historia de la humanidad, un tema que me gusta mucho, las civilizaciones antiguas, por ejemplo, la cultura egipcia, de los griegos, la cultura occidental, eso me apasionaba. Por eso mi vinculación con la pintura.

- ¿En qué momento hace contacto con la Universidad del Zulia?

¡Imagínate!, yo entré sin siquiera estar buscando trabajo y terminé trabajando ahí por 20 años. Ya con 36 años, tenía 16 trabajando en la universidad. Luego renuncié por vocación, para dedicarme a mi trabajo, para pintar. Gracias a Dios, la pintura siempre me ha dado para educar a mis hijos, para alimentarme. A veces hay momentos bajos, otros altos, pero aquí vamos. Montado en este tren ya llevo bastante tiempo.

 

- ¿Cómo se relacionan la etapa de ilustrador en LUZ con la revista “Guillo” y la etapa de pintor?, ¿Son totalmente diferentes?

Son etapas diferentes, pero son aprendizajes de la gráfica. De eso se trata, de adquirir experiencia. Nosotros en la universidad trabajábamos a pie, hacer un afiche en varios colores, hacer los bastidores, usar una tela especial para eso, hacer un negativo, y todo manual, artesanal. Hacíamos un proceso manual que ahora los diseñadores hacen de manera digital. Trabajábamos en capas como en Adobe Photoshop. Cada capa de plástico que colocábamos sobre tela, era lo que es ahora una capa de Photoshop, pero con un dibujo previamente hecho a mano. Todo ese proceso lo hacíamos en el taller, en la mesa de dibujo.

- ¿Qué adaptó de esta etapa de ilustrador a la pintura?

Todo. Aplico todo lo que voy aprendiendo en la gráfica, en la serigrafía, en el taller de dibujo. El dibujo mismo es resultado de esa experiencia. 

 

- ¿Cómo llegó a conformar su propio estilo?

Fue un trabajo que fue saliendo por la constancia, es un asunto de constancia, es un asunto de trabajar cotidianamente, de persistencia. Por ejemplo, yo no soy virtuoso del dibujo. Yo no nací con ese virtuosismo de otros pintores que son excelentes dibujantes. Yo me fui formando con mi propio dibujo, a manejar la línea, a manejar la forma como yo quiero o como he aprendido con los años a hacerla estéticamente. Ahora, si tengo virtudes para el color.

- ¿Cómo se siente saber que hay quienes alardean de tener “un Queipo”?, ¿Tienen un pedazo de usted?

Tener una obra es como tener un hijo. Es maravilloso porque ya tengo una forma de trabajar que la gente reconoce. Ya labre mi propio dibujo, mi propio color, mi propia forma de ver el mundo, de expresar, eso es maravilloso. Conseguir que tus obras ya están en la calle y tienen su propio lenguaje. Que ya no te pareces a otros artistas. Eso es un logro alcanzado con la edad.

- ¿Qué conlleva asumirse como artista?

No, yo creo que eso no funciona así. Lo primero es desarrollarse, trabajar y luego son los demás los que van a llamarte artista. Hay que ir descubriéndose a sí mismo, como una voz interna que te indica por dónde ir, y eso solo se consigue estando con uno mismo. Cuando se está pintando, se está solo y llega un punto en que lo realmente importante es estar bien con uno mismo. El trabajo no puede hacerse a través de la búsqueda del reconocimiento, si no a través de la aceptación propia.

- ¿Tenemos generación de relevo que trabaje con la zulianidad como temática en el arte?

Eso siempre ha existido. Yo digo que lo único que hay que aprender es a manejar una mano, no ser solo académico. Aprender a manejar un cuerpo, una forma, que luego de aprendida, puedas romper. Los jóvenes sienten euforia y creen que hacer cualquier cosa es arte. Todos pasamos por esa euforia y de eso se trata la juventud, pero también, esa fuerza los lleva a desencantarse rápido. Tienen que ver las realidades. Un artista tiene que vivir formándose. La vida no es fácil y ahora más en esta realidad que vivimos, por eso tiene que haber disciplina, talento, leer mucho, buscar mucho, por fuera y a sí mismos.

- ¿Hay riesgos de que se pierda la memoria histórica de la ciudad?, ¿Qué opina de las remodelaciones que ha vivido el Casco Histórico de Maracaibo?

Eso del Centro es algo que tenía que pasar. En muchas ciudades de Latinoamérica, los cascos históricos tiene hoteles y espacios culturales.  En este país hay muchas riquezas, pero se le niega el dinero a las cosas importantes, a las que pueden tener trascendencia. Hay inmediateces del gobierno en las que se gastan millones, pero que no van a trascender. Lo importante es que hagan un casco histórico que tenga vida, una vida permanente en el tiempo, que quienes vivan ahí puedan tener autosuficiencia.. Yo me siento parte de ese proceso, porque vengo haciendo un trabajo con la Plaza Baralt, a la que he estado rescatando con mi obra y creo que eso ha contribuido a ese devenir de tener una visión diferente del centro de la ciudad, sin los tarantines, pero más allá de todo, hace falta esa dedicación de los organismos, de hacer una cosa perenne y no politiquera.

- Sus obras siempre están protagonizadas por figuras humanas, ¿A qué se debe esa búsqueda de la representación humana?

Bueno imagínate que yo me quede haciendo casitas de Maracaibo y paisajes, debe ser muy aburrido, entonces uno lo que hace es una obra de teatro dentro de sí mismo. Yo lo que hago es una novela, hay un cuento, yo en cada cuadro tengo un cuento.

 

- ¿Hay una parte de usted que no se puede distanciar de lo social?

Si, y de lo político.

- ¿Cómo le ha afectado la situación del país en su proceso creativo?

Ahora hago los cuadros más grandes (Risas). No es lo mismo con todos los pintores, hay pintores que venden sus obras y otros no. Tú haces tu obra y si no la vendes no importa pero si la vendes lo que hay es que saber administrarse, comprar materiales, usarlos, guardar, trabajar con todo, óelos, acrílicos, y siempre tener la previsión de comprar materiales y guardar materiales.

- ¿Ha notado una cierta deshumanización en la población?

Si. La crisis económica, la crisis social y la crisis política, han llevado a los venezolanos a estar más preocupados por las cosas vitales, diarias, por lo esencial que es la comida, el trasporte, entonces todo eso lo ha irritado ante las cosas bellas. Es una situación difícil a la que no estamos acostumbrados, entonces eso nos ha hecho ser más duros de alma, hemos perdido un poco el cariño, un poco la ternura con los demás, el lenguaje, lo agradable, los buenos días con alegría, hemos perdido un poco de alegría.

- ¿Y qué debemos de aportar para que esa deshumanización no siga avanzando?

Eso es lo único que le queda a uno, la creación, pintar mejor, ser mejor en el taller, cada vez mejor, cada vez más, porque uno por respuesta no puede ser malo, debe ser mejor, cada vez mejor. Hay que imprimirle más potencia a la creación, ante esta situación que hay, que se ha creado. Más potencia de creación, más potencia de poesía, más potencia de amor. Eso es lo que hay que hacer, esa es la respuesta más inmediata.

 

 

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1Comentarios

1

Pedro Reyes 03/01/2019 10:40 AM

Super interesante. No soy apreciador del arte, pero los admiro y mucho. Hay que tener soberana paciencia para ello.


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