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Experiencia Panorama
09:00 AM / 01/11/2018
PERFIL/ Teodoro Petkoff, el vehemente
Lolimar Suárez Ayala
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Archivo

Siempre estuvo arrepentido de haber participado en la lucha armada venezolana. Lo admitía por escrito, lo repetía y lo soltaba con su tono de voz claro y marcial. 
Eran los años 60 con sus fiebres de nuevos rumbos políticos, pero de esas calenturas de metralla pudo replegarse a tiempo. 
Años después, sin presumirlo, contaba que el mismo Gabriel García Márquez ponderaba lo bueno que hubiese sido que ese mismo repliegue contagiase a Colombia para librarla de la desgracia que significa para cualquier nación una lucha armada, pero no pasó.
Teodoro y Gabo eran amigos. En 1972, Gabo donó al recién creado partido Movimiento al Socialismo MAS el dinero íntegro del Premio Rómulo Gallegos, para fundar el diario Punto.  Con esta decisión no solo se colocaba a la izquierda el espectro político, sino que enviaba un mensaje aún más poderoso. “Estaba diciendo bien claro que su idea del socialismo nada tenía que ver con la sociedad que en nombre de éste se había erigido en la URSS”, escribió Teodoro en su libro Dos izquierdas.

 El instinto de periodistas que hurgaban los matices de las izquierdas en América Latina los unía, pero también  sus vidas cargadas de un exotismo original: Gabo, Premio Nobel de Colombia, nació en Aracataca, se comió todas las verdes de joven escritor, pasó aprietos económicos y vivió al ras del barro en los territorios de su Macondo, entre el río Magdalena, Barranquilla, Cartagena y  la Guajira. 
Teodoro, Premio María Moors Cabot (2012) y Premio Ortega y Gasset (2015), hijo de un comunista búlgaro y de una judía polaca, nació en El Batey, municipio Sucre del estado Zulia, un punto en la geografía del Sur del Lago de Maracaibo donde herederos de esclavos hacían vida con su culto a San Benito en plena dictadura de Juan Vicente Gómez. 
La caña de azúcar y el café desaparecían como motor de la economía nacional ante sus ojos para dar paso al fabuloso negocio del petróleo. Claro que hablaron de esos orígenes familiares y de los resortes que estimularon, en cada uno, la búsqueda de una explicación al fracaso cíclico de la política de este lado del mundo.
“¿Qué será el poder? es como si fuera una pelotica que algunos tienen en la mano y a la cual acarician constantemente”, le dijo Gabo a Teodoro en una de tantas conversaciones. 
Petkoff venía de creer en las armas como una forma de promover cambios, de llegar al poder, pero como ese espejismo de esfumó pronto, aprovechó para armarse de otras formas de lucha más poderosas: el estudio, el análisis, el periodismo. 

Se graduó de economía en la Universidad Central de Venezuela, donde ejerció como profesor agregado. Fue diputado al Congreso, llegó a ser ministro de Cordiplan durante el gobierno de Rafael Caldera entre 1996 y 1999. 
Eran los tiempos en que, a su juicio, la convivencia entre adecos, copeyanos y la izquierda aún era “civilizada”. Sin embargo, de ese paso por las postrimerías de la llamada “Cuarta República”, en medio de la crisis económica de los 90, que no por menor a la actual fue inocua, se  recuerda su frase “Estamos mal, pero vamos bien”.
No le fue bien como ministro en una época de crisis institucional. Sobre sus errores dijo en 1997: "A mí me preguntan: ¿Qué haces tú ahí? ¿Por qué tú asumes proposiciones como de privatizaciones de industrias básicas, o llamadas básicas, o asumes una política de ajuste macroeconómico? ¿Qué tiene eso que ver con la izquierda?".

Pues mucho más de lo que se piensa. Un marxista, hoy en Venezuela, tendría que estar asumiendo esto. Por supuesto, tú vas a encontrar casi todos los restos nostálgicos del marxismo en Venezuela, que nunca entendieron nada y que ahora tampoco entienden nada. 
Que no pueden comprender una proposición marxista, de Marx, de Carlos Marx, clave. Y es que las sociedades comienzan a cambiar cuando el desarrollo de sus fuerzas productivas chocan con las relaciones de producción. Ahí es cuando se producen los instantes de cambio social. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas rompe un determinado modelo de relaciones de producción por relaciones de propiedad. Bueno, a nosotros nos pasó en Venezuela que el capitalismo de Estado  creó un tipo de relaciones de producción, de relaciones de propiedad, que asfixiaron el desarrollo de las fuerzas productivas. Además un Estado interviene pesadamente en la vida económica, y creó un tipo de relaciones  de producción y de propiedad que asfixiaron el desarrollo de las fuerzas productivas en el país".

 Fue director del Diario El Mundo, fundador del diario Tal Cual y autor de ocho libros, sin contar sus ensayos y los editoriales en Tal Cual que le trajeron no pocos inconvenientes con el Gobierno de Chávez, al que adversó desde sus inicios. Todavía ayer, al saberse la noticia de su fallecimiento en Caracas, pesaba sobre Petkoff  una orden de prohibición de salida del país. 
Pero así era, un militante del  riesgo.  Retrataba al fenómeno chavista como resultado de la oportunidad, del culto a la épica nacional y de la necesidad de un nuevo caudillo. 


“Surgido de la confluencia del militarismo nacionalista con distintas corrientes del naufragio marxista-leninista y de la izquierda grupuscular, conforma un movimiento y un gobierno esencialmente personalista, con fuertes rasgos de militarismo, mesianismo, caudillismo y autoritarismo, plasmado en un discurso con claras resonancias del fidelismo «sesentoso», que encuentra eco en vastas capas de la empobrecida masa popular venezolana.
 
Ideológicamente, se apoya en una utilización instrumental del potente mito bolivariano, suerte de religión laica venezolana, de difícil comprensión en otros países del continente, donde la huella del procerato libertador no posee, ni de lejos, la profundidad que tiene en el alma venezolana. El recuerdo de Bolívar, paradójicamente, ha sido cultivado desde hace bastante más de un siglo sobre todo por nuestros hombres fuertes, como un modo de legitimar sus desmanes con el aval de ultratumba de El Libertador, pero, por los retorcidos senderos de las frustraciones colectivas, entró hondamente en la psicología popular venezolana. 


Otros también lo han utilizado como herramienta política, pero ninguno con la fuerza y la eficacia de Chávez”.
Con PANORAMA conversó en varias ocasiones. Una de ellas en 2005, cuando la figura del entonces presidente Hugo Chávez contaba con toda la fuerza popular para reelegirse en los comicios presidenciales del 3 de diciembre del año siguiente. “Cada vez que -Chávez- regaña a sus ministros en la televisión da una lección, pero más de uno se preguntará, bueno, ¿y quién le dio garrote a ese ciego?”. 
Para entonces admitía la fortaleza del Gobierno pero más por la debilidad de quienes lo adversaban. “Tiene muchas fragilidades en lo económico y en lo político”, aseguró.

Teodoro Petkoff se postuló dos veces como candidato presidencial, sabiendo incluso que su nombre solo era un elemento simbólico de los tarjetones electorales, como por ejemplo,  cuando quiso competir con el propio Chávez en el 2006. 
Muy a su manera, pidió a los venezolanos votar por él ese año en el que Chávez ganaba con el 62% de los votos: 
" Soy Teodoro Petkoff y les pido apenas un minuto. He decidido presentar mi candidatura a la presidencia. Esto no puede seguir así. No puede seguir la angustia, la división y el miedo. No se puede vivir en conflicto permanente. No se puede progresar y echar pa’lante si se discrimina a una parte del pueblo con el odio de las listas Tascón y Maisanta. ¿Con qué derecho se puede negar el trabajo y el pan por razones políticas? A pesar del dineral que gasta el Gobierno, la gente no sale de abajo, no se crean empleos y hoy nadie está seguro, ni en la calle ni en su hogar.
Convoco a construir un país donde podamos convivir todos, con paz, seguridad y trabajo”.

Aunque por problemas de salud se retiró del ring político,  llegó a escribir sobre el fallecimiento de Chávez, en 2013, lo siguiente:  “Fue sin duda alguna un líder controversial, estuvo siempre al frente de una polémica y su propio talante y naturaleza  lo llevaron a plantear las relaciones de los venezolanos en términos ‘amigos - enemigos’, lo que provocó una división profunda en la sociedad y el balance sobre su obra va a estar marcado pro esa división”. 
 A la distancia, la mirada de Petkoff a la Venezuela que le tocó vivir ayudará a entender por qué estamos donde estamos y de quiénes ha sido  la culpa, en plural.


Un político de oficio, escritor y crítico hasta de sí mismo, dejaba en aquella entrevista con PANORAMA un anhelo de nación que sigue vigente. “Yo sólo abogo porque haya sentido común, porque a este país no le conviene un desbalance en los órganos representativos que no correspondan con la correlación real de fuerzas en la población. Un desbalance muy acentuado es catastrófico y esa es una responsabilidad muy grande que tienen que tomar en cuenta los partidos. Un país donde no se exprese la democracia podría estar agonizando. 
Y allí incluyo al Gobierno porque no puede tener una fuerza institucional que no corresponda a la realidad política del país. 
Y es muy peligroso que el Gobierno confunda las instituciones con el país”.

 

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2Comentarios

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Carlos Castro 04/11/2018 07:40 AM

...y todavía no saben como fue que revivió a la madre para firmar unos papeles para hacer negocios "personales"???, no le conocían esa "habilidad"???


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domador antiopositores 01/11/2018 11:56 AM

Después que mueren, casualmente todos son santos. Y si son crucificados?, pues hasta le hacen una iglesia personal.


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