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Experiencia Panorama
11:45 AM / 01/12/2019
Historiador Arráiz Lucca: El mantra de la usurpación y las elecciones no puede ser inamovible
Heilet Morales

El historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca advierte que solo episodios de guerra el siglo XIX en Venezuela son comparables con la actual crisis que atraviesa el país. La migración de Boves hacia oriente, de 1814, y  la Guerra Federal. “Tras esas dos crisis, Venezuela no ha experimentado nada parecido a esto, nada. Después de la guerra, desde 1830 en adelante,  más bien Venezuela tiene una gran recuperación económica, había quedado destruida, por el período de la Guerra de la Independencia que dejó al país en condiciones muy precarias”.

Para el ensayista, poeta, abogado e Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua,  hay un elemento diferenciador de esta crisis y es la diáspora. “Nunca fuimos un país de migrantes, tampoco nunca habíamos estado gobernados por la izquierda radical, la izquierda procubana. En Cuba pasó lo mismo, allá se fueron miles de miles de personas cuando llegó el socialismo, el socialismo donde llega lo que hace es sembrar la pobreza, la diferencia es eso: es la primera vez que nosotros hemos estado gobernados por gobiernos de izquierda, ortodoxos, obtusos, conservadores, reaccionarios”, agrega.

Pero como el Gobierno no es el único en el escenario político nacional y de cara a una eventual vuelta de página en la crisis nacional, Arráiz Lucca propone que “la estrategia basada en ese famoso mantra del cese de la usurpación, elecciones, etcétera, no puede ser inamovible, esa estrategia tiene que ser cambiada. Tú no negocias con base en principios inamovibles, eso es contrario a las prácticas de negociación”.

En visita a esta Casa Editorial, el historiador advierte que la escogencia de un nuevo CNE es una oportunidad.  “Tienen que buscarse otros caminos y ojalá entre los sectores de la oposición se llegue a un punto de encuentro, pudiera ser la conformación de un nuevo CNE por la vía de la Asamblea Nacional en la que el Gobierno acceda a formar un nuevo CNE en términos constitucionales y legales, bien hecho y que eso pueda ser, paulatinamente, un camino de encuentro para la oposición, o las oposiciones, donde hay un sector mayoritario, sin la menor duda, que es el que está alrededor de Guaidó, pero hay otros sectores pequeños, el de María Corina Machado o el de la llamada ‘mesita’, que también cuentan”.

 — En medio de una crisis inédita, ¿cuál es su valoración de la actual situación?

— Si vemos el tema en términos históricos, tratando de ver la película más allá de la coyuntura, estamos asistiendo a un cambio importante porque desde 1914 aquí ha habido una producción petrolera creciente y el Zulia ha sido buena parte del epicentro de eso. De 1914 al 2014 son 100 años y en el 2014 empieza el declive de la producción petrolera, según el último reporte 680 mil barriles, es decir, extraemos ya menos barriles que Colombia, donde producen 920 mil barriles diarios.

La producción petrolera venezolana fortaleció al Estado e hizo del Estado el epicentro de la vida política  y económica del país, eso es lo que está cambiando, qué puede hacer el Estado sin recursos pues cada vez menos, el Zulia es un vivo ejemplo de eso, entiendo que la termoeléctrica tiene diez turbinas  y funcionan dos o una qué más puede hacer el Estado por la gente sin recursos. El propio chavismo a lo largo de 20 años con ineficiencia, con la corrupción, con la falta de inversión se encargó de destruir y matar a la “gallina de los huevos de oro” que era Pdvsa y eso lo estamos pagando todos los venezolanos.

Eso tiene una contraparte que es interesante, si el Estado no puede hacer las cosas por la gente, bueno la gente misma las hace, creo que esta es una gran oportunidad de la empresa privada  y de toda la gente organizada de distintas maneras, organizada  en empresas, en asociaciones, en cooperativas, en asociaciones de vecinos, es de alguna manera una oportunidad  para que la gente pueda hacer algo en una situación muy compleja.

Ahí tú ves, por ejemplo, dos políticas económicas que no son desarrolladas por el Gobierno, pero que se están imponiendo por la realidad: una, la dolarización. Con la dolarización de alguna manera se está enfrentando la hiperinflación,  es lógico que la hiperinflación se venga desacelerando en la medida en que las transacciones se hacen en dólares.

Lo otro que viene ocurriendo, desde hace un año y medio,  es que el Gobierno dejó de controlar precios y al hacerlo desapareció la escasez, ciertamente los productos son muy caros, pero están ahí, en los anaqueles, bien porque se reactivó tímidamente la producción nacional o por las importaciones, pero ahí tienes dos hechos que no han dependido de las políticas públicas del Gobierno pero que han cambiado sustancialmente la situación económica.

Eso nos señala que el Gobierno se propone unas cosas, pero la realidad económica es terca y la gente  encuentra los caminos a través del mercado.

— De alguna forma el Gobierno desafía, al menos por debajo de la mesa, sin anuncio, lo que han sido unos dogmas en el manejo de la economía…

— Claro. Hace poco veía un video de Rafael Lacava proponiendo la privatización de los servicios públicos en Carabobo y que las empresas distribuidoras de electricidad pasen a manos privadas, bueno esto es exactamente  lo contrario de lo que hizo el chavismo en 20 años. Entonces uno se pregunta: ¿este siempre ha sido el pensamiento de Lacava o no?

 Cómo digiere el chavismo ortodoxo una posición como esta y lo otro es qué otra cosa pueden hacer, dónde están los recursos para recuperar el parque eléctrico nacional, de dónde van a salir, no los tienen; dónde están los recursos para recuperar a la industria petrolera venezolana, no existen, tienen que abrirse a la inversión extranjera de la empresa privada y al capital nacional.

Por supuesto, que eso ocurra dentro de un Gobierno como el de Nicolás Maduro, luce imposible porque  es la negación de todos los paradigmas de ellos, pero llama la atención que un hombre como Lacava, que en la última encuesta de Datanálisis aparece como el mejor ubicado dentro de los líderes del chavismo, sea el que proponga eso. Entonces estamos asistiendo a qué, al inicio de un cambio radical de paradigmas dentro del chavismo, suena difícil creerlo.  

— ¿Cuánto peso tendrá el hecho económico en el desencadenamiento histórico de este país?

—  Es lo central. Siempre la economía es el epicentro de todo lo demás. Están ocurriendo unos cambios económicos que el Gobierno no puede controlar.

— El profesor Ángel Lombardi nos decía en una entrevista que las características de esta crisis solo tienen un antecedente: la ruina de la postguerra independentista, ¿advierte usted igualmente esa valoración?

—Sí, pero hay otras dos crisis en el siglo XIX, por ejemplo, la crisis que planteó Bobes en 1814 con la emigración a oriente que fue un verdadero desastre. Que la capital de la República haya tenido que vaciarse huyendo hacia oriente y que hayan muerto entre 8 mil y 10 mil personas en una ciudad que en ese momento, después del terremoto, tenía 20 mil habitantes,  es una catástrofe de grandes proporciones.

La otra, que seguramente el profesor Lombardi advierte claramente, es la Guerra Federal. Son cinco años de guerra en los que el país quedó arruinado, absolutamente en el suelo, fueron cinco años de guerra en todo el territorio.

Hay que recordar que los federales tenían tres ejércitos, uno en oriente, otro en occidente y otro en el centro y cada ejército andaba batallando con los ejércitos del partido  conservador, un desastre absoluto. Tras esas dos crisis, Venezuela no ha experimentado nada parecido a esto, nada.

Después de la guerra, desde 1830 en adelante,  más bien Venezuela tiene una gran recuperación económica, había quedado destruida, por el período de la guerra de la Independencia que dejó al país en condiciones muy precarias.

Hay que saber que esto no pasó en Colombia, no pasó en Ecuador, no pasó en Perú, eso nos pasó a nosotros porque nosotros fuimos el epicentro de las confrontaciones bélicas, allá hubo unas batallas y de ahí unas escaramuzas, pero nunca de las dimensiones que tuvimos aquí.

— En toda esta crisis lo que rompe el molde es el fenómeno migratorio, eso no nos había pasado nunca como país y eso hace que todo esto no se pueda “masticar” o “digerir” como otras crisis que hubo en Perú, en la Argentina

— Nunca fuimos un país de migrantes, tampoco nunca habíamos estado gobernados por la izquierda radical, la izquierda procubana, en Cuba pasó lo mismo, allá se fueron miles de miles de personas cuando llegó el socialismo, el socialismo donde llega lo que hace es sembrar la pobreza, la diferencia es eso: es la primera vez que nosotros hemos estado gobernados por gobiernos de izquierda, ortodoxos, obtusos, conservadores, reaccionarios con unos criterios absolutamente primitivos y el resultado es la pobreza y la emigración que es una consecuencia de la destrucción de las fuentes de riquezas en el país.

— ¿Cómo detener este fenómeno, porque entre más demoremos será menos probable revertirlo?

—  La variable recursos es indispensable tenerla sobre la mesa como primera protagonista. El Gobierno no tiene recursos porque la industria petrolera está en su peor momento desde su creación. Entonces cuál es su margen de acción, por eso empiezan a parecer dentro del chavismo proposiciones como las que está haciendo Rafael Lacava, no hay otro camino, este u otro Gobierno no tiene otra alternativa que retomar la senda del crecimiento de la empresa privada.

¿Lo va a hacer este Gobierno? No parece. Lo tiene que hacer un nuevo Gobierno: sin la menor duda.

— Hemos hablado del Gobierno, pero el chavismo no está solo, también está la oposición, ¿la estrategia del 23 de enero en qué está?

— La estrategia basada en ese famoso mantra del cese de la usurpación, elecciones, etcétera, no puede ser inamovible, esa estrategia tiene que ser cambiada. Tú no negocias con base en principios inamovibles, eso es contrario a las prácticas de negociación.

Tienen que buscarse otros caminos y ojalá entre los sectores de la oposición se llegue a un punto de encuentro, pudiera ser la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral  (CNE) por la vía de la Asamblea Nacional en la que el Gobierno acceda a formar un nuevo CNE en términos constitucionales y legales, bien hecho y que eso pueda ser, paulatinamente, un camino de encuentro para la oposición, o las oposiciones, donde hay un sector mayoritario, sin la menor duda, que es el que está alrededor de Guaidó, pero hay otros sectores pequeños, el de María Corina Machado o el de la llamada “mesita”, que también cuentan.

Ahora, tu pregunta es cómo pueden llegar a un lugar común y encontrarse esos distintos factores en un proyecto común, pues pudiera ser ese, el de un camino electoral a través de los mecanismos constitucionales.

— ¿Dimensionar la escogencia de un CNE, escogido en la Asamblea Nacional, no significaría dibujar ya una hoja de ruta de salida de la crisis?

—Creo que sí. Si eso se logra se pueden convocar unas elecciones con buenos niveles de confiabilidad en los mecanismos  y creo que se incorporarían a una contienda los grandes sectores de la oposición, probablemente, quede al margen  un sector que niegue cualquier salida electoral, sobretodo el más radical, pero todas las mediciones dicen que ese es el sector más pequeño de la oposición.

—¿Cómo vislumbra el postchavismo, porque se nos plantea, desde algunos sectores, un escenario de aniquilación de un sector sobre otro?

— No, es que la democracia no contempla la aniquilación de nadie. Esto tienen que tenerlo clarísimo los demócratas. Si aquí llega a haber un cambio político el chavismo tiene todo el derecho del mundo a participar en la vida política venezolana.

No estoy hablando de los que han cometido delito, ese es otro tema. El chavismo tiene una fuerza popular muy disminuida pero ahí está y tiene todo el derecho, es más, lo deseable es que participe en la vida política electoral, constitucional, democrática.

— La generación 2007 está en la primera línea de la oposición, ¿cuál debe ser esa relación de ellos con los veteranos políticos de la oposición venezolana?

—Lo primero es que entre ellos tengan una muy buena relación, cosa que entiendo ocurre. Por ejemplo, de esa generación forma parte Héctor Rodríguez y entiendo que él tiene una relación civilizada, amistosa, democrática con sus compañeros, no sé si con todos, con Stalin González, con Freddy Guevara, con Yon Goicoechea, con Pizarro, eso es lo deseable que los distintos factores ideológicos de esa generación mantengan un trato democrático entre ellos.

Lo otro que planteas (la relación con los veteranos) es el paso del tiempo, es una generación que está protagonizando el evento político. Incluso, esta generación ya no es la misma de Henrique Capriles, ni de Leopoldo López, ni de María Corina Machado, que son personas cerca de los 50 años, estos son muchachos de treinta y pico de años, a mí me parece esto sano.

— Profesor, se hace mucha política en este país desde el espejo de las redes, cuál es su consejo ante eso…

— No todos los políticos hacen eso. Un buen ejemplo es Henrique Capriles, él usa las redes, pero pasa la vida metido en los barrios venezolanos, en Miranda tiene un contacto permanente con la gente (…) es un buen ejemplo de un líder popular que utiliza  las redes, pero no es lo único, hay un trabajo de calle que no puede perderse y que termina siendo más importante a la larga

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