Publicidad

Actualizado hace 15 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Ciudad
09:01 PM / 20/05/2019
De Maracaibo a Caracas, ¿o de “Macondo” a “Narnia”?
Angely Gabriela Infante / Heilet Morales
Angely Infante / PANORAMA

A Caracas y Maracaibo ya no las separan solo 781 kilómetros, ni casi diez horas de recorrido por carretera. El abismo entre la capital de la República, asiento de los poderes del Estado; y la tierra del Sol Amada, reservorio de petróleo casi rafinado en su subsuelo; pasa por una crisis eléctrica brutal que enloquece al Zulia, pero que ni despeina a Caracas, o colas de carros para tanquear combustible del Zulia que si se pusieran uno detrás de otro podrían llegar de Maracaibo a la capital venezolana. Ni qué decir de montañas de efectivo que en Maracaibo llegarían a la altura del “muro” de La Curva, mientras los caraqueños alcanzarían el Ávila.

El realismo mágico “garcíamarquiano” puede describir a Maracaibo como la “Macondo” de este tiempo, que  el genio de Aracataca  define no como un lugar, con precariedades que “amenaza con quedarse en el tiempo”. Mientras la cosmopolita capital todavía se “pavonea” de sus centros comerciales encendidos, de una vida vida nocturna que se mueve, reducida, más por la economía que por los apagones. La ciudad que proyectó por primera vez un cine, ve hoy día como las funciones y los estrenos son parte del pasado entre enormes mall con plantas fundidas por la fatiga que causan horas y horas de uso. 

Los centros comerciales de Caracas no tienen restricciones eléctricas, los del Zulia languidecen.

La eufemística “administración de carga” que ha afectado varios estados, no toca a Caracas. Aunque pueden haber ciertos bajones, la normalidad reluce en los centros comerciales que trabajan desde las 10:00 am hasta las 7:00 pm. Sus locales permanecen funcionando con poco o medio inventario, y la asistencia de los visitantes es regular, según se verificó este lunes en dos importantes centros como el Sambil y el Recreo.

La ruleta rusa de las estaciones de servicio es quizás el último “grito de la moda” marabina. Autos numerados, como “reces”, en fila al matadero enfilan hacia las bombas en medio de temperaturas “cuarentonas”. Mientras para un bombero zuliano del 18 de octubre es normal haber esperar desde el viernes  la llegada del combustible y que apenas llegara ayer. En la Sultana  del Ávila este fin de semana llegaron a una de las estaciones más concurridas del este, en Las Mercedes, entre y el sábado y el domingo, 6 cisternas para surtir, indicó Reniel Carrasquero, trabajador de una estación de servicio.

Las estaciones de servicio del Zulia  se convierten en auténticos laberintos.

Para no hacer más largo el rosario de diferencias de “Macondo” a “Narnia”, el ejemplo del efectivo ayuda a entender privilegios insólitos entre el estado fronterizo y el centro del país. Mientras Ramón Rangel saca hasta 50 mil bolívares en un cajero capitalino en billetes de Bs. 500, el de más alta denominación, su hermana Mirtha, en Maracaibo, debe comprar el efectivo para poder utilizar el transporte público. Todo un cuadro bizarro para dos capitales de un mismo país, que parece una, sacada de Cien Años de Soledad, la Maracaibo del realismo mágico y la Narnia capitalina,  un mundo de fantasía creado por C. S. Lewis como base primaria para su serie de siete novelas de fantasía.

Hasta Bs. 50 mil se puede sacar en Caracas de los cajeros, en Maracaibo son artefactos del pasado.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS