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Ciencia y Tecnología
07:55 PM / 08/02/2019
Presentan en Buenos Aires dinosaurio de hace 140 millones de años
Xinhua
Xinhua

Expertos presentaron hoy en Buenos Aires los restos de un dinosaurio de más de nueve metros de altura que habitó el sur de Argentina hace 140 millones de años, cuyo descubrimiento es clave para conocer la fauna del Cretácico inferior.

La especie fue bautizada como "Bajadasaurus pronuspinax", en alusión a la localidad de Bajada Coloroda, donde fueron hallados los restos fósiles y a las largas espinas inclinadas hacia delante que caracterizan su cuello.

Los saurópodos son un grupo de dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos que vivieron entre el Triásico Tardío y el final del Cretácico superior, cuando se produjo la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, caracterizados por su gran tamaño y el largo de su cuello y cola.

Paleontólogos del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), del Area de Paleontología de la Fundación Félix de Azara perteneciente a la Universidad Maimónides y del Museo Paleontológico "Ernesto Bachmann" de la localidad Villa El Chocón, provincia de Neuquén (sur), encontraron en 2013 al "Bajadasaurus pronuspinax" en la formación geológica Bajada Colorada, en el norte de la Patagonia.

Esta especie de saurópodo pertenece a la familia de los "dicreosáuridos", distinguida por largas espinas que cubren su cuello y espalda como continuación de sus vértebras, y vivió a comienzos del Cretácico inferior, hace unos 140 millones de años.

Pablo Gallina, paleontólogo e investigador adjunto del Conicet en la Fundación Félix de Azara, dialogó con Xinhua sobre la importancia del hallazgo en el marco de una presentación realizada en el Centro Cultural de la Ciencia, en el barrio de Palermo, norte de Buenos Aires.

"Estamos presentando un nuevo dinosaurio, de la Patagonia, del norte de la Patagonia, en la provincia de Neuquén, de una localidad que se llama Bajada Colorada que data de 140 millones de años atrás, un momento del Cretácico más inferior, del cual conocemos muy poco a nivel mundial en cuanto a faunas y a la evolución de los dinosaurios. Por lo tanto, este hallazgo es realmente muy importante desde ese punto de vista".

"Este nuevo dinosaurio, al cual bautizamos 'Bajadasaurus pronuspinax', ya en el nombre hacemos alusión a una característica muy evidente, que es la presencia de unas espinas muy largas en las vértebras de su cuello, que sobresalen del mismo en forma de doble hilera y que apuntan hacia adelante", añadió el experto.

Según Gallina, el saurópodo era "un dinosaurio hervíboro que se la pasaba prácticamente todo el día alimentándose de la vegetación baja, por lo tanto tenía su cabeza, su cráneo, hacia abajo, con el cuello curvado, lo que le permitía tener todo ese abanico de espinas apuntando hacia adelante y a los laterales, lo que daba un aspecto bastante imponente".

El estudio del cráneo, el mejor preservado mundialmente para un dinosaurio dicreosáurido, sugirió a los investigadores que estos animales pasaban gran parte del tiempo alimentándose de plantas del suelo, mientras las cuencas de sus ojos, cercanas al techo del cráneo, les permitían controlar lo que sucedía en su entorno.

Algunas de las hipótesis indican que las espinas servían de soporte de una especie de vela que regulaba la temperatura corporal de los dinosaurios, o que conformaban una cresta de exhibición que les otorgaba mayor atractivo sexual.

También se especuló que estas especies pudieron tener una joroba carnosa entre las espinas que servía para almacenar reservas.

Otra presunción es que las espinas estaban cubiertas con fundas de cuerno que cumplían una función defensiva ante potenciales ataques.

"Seguramente (el abanico de espinas) era utilizado como advertencia para depredadores que estuvieran merodeando la zona. Consideramos que estas estructuras habrían sido utilizadas como defensa, como una forma de defensa pasiva, una advertencia, no para atacar, sino para resguardar una de las partes más vulnerables, que es el cuello y la cabeza", explicó Gallina.

El experto resaltó que la Patagonia ofrece "un rico caudal de fósiles, sobre todo de dinosaurios, y sobre todo del Cretácico superior. Conocemos muchísima fauna, muchísimas especies (de ese periodo), pero este nuevo dinosaurio nos aporta aún más sobre el Cretácico más inferior. Entonces, estamos completando un poco más el panorama de la evolución durante todo el Cretácico de los dinosaurios patagónicos".

El trabajo de los paleontólogos argentinos continuará con una nueva batería de estudios, dijo Gallina.

"Sobre todo, sobre estas espinas, quizás estudios mecánicos para analizar nuestra hipótesis de la presencia de un estuche de queratina, como si fuese un cuerno por fuera. Podríamos probarlo experimentalmente", precisó.

"También tenemos muchos análisis qué hacer con respecto al cráneo, a la cabeza, porque al hallar casi prácticamente al cráneo completo, podemos reconstruir, por medio de tomografías o por medio de diferentes estudios y metodologías, la musculatura de la mandíbula, cómo mordía, cuán fuerte, para saber si podían comer plantas duras, plantas blandas, poder analizar el cerebro, la cavidad cerebral. Hay muchísimas puertas que se abren", agregó.

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