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Actualizado hace 14 minutos

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Béisbol
05:15 PM / 26/04/2019
La autogestión sigue siendo motor vital de las Pequeñas Ligas en tiempos de crisis
Luis Bravo
Luis Bravo

Las acciones emprendidas por padres, representantes y el voluntariado en general que hace vida en las Pequeñas Ligas (PL) de béisbol de Venezuela no se paran ante ningún obstáculo para seguir día a día la rutina, que mantiene vivo este movimiento de pelota menor en el Zulia y todo el país, a pesar de la aguda crisis que azota a los venezolanos en todos los aspectos de la vida.

Todos los días, Jenny Rivero, madre de los hermanos Elieser y Sergio Quintero carga con los morrales de sus hijos y llega al estadio Libertador en cola, en transporte público o a pie para que los peloteritos de 9 y 10 años cumplan con la práctica de su equipo, selección de la PL La Limpia que participó en el torneo de la eliminatoria de la categoría preinfantil.

 

 

 

 

“El principal motivo que me lleva a cumplir esta tarea todos los días es ver a mis hijos crecer haciendo el deporte que a ellos les gusta. No importa el sacrificio que hagamos para que ellos jueguen pues es parte de su educación y eso no tiene precio. El béisbol los aleja de las malas juntas y de tantos vicios a los que estarían expuestos sin hacer nada en su tiempo libre”, comentó la orgullosa mamá.

El aporte de los padres es, desde siempre, el motor que mueve este engranaje que suma ya 64 años de vida. Ellos conforman, junto con el resto del personal: mánager, coachs, árbitros, entrenadores y directivos, el voluntariado, soporte de vida a este movimiento en el que no se percibe ningún sueldo por el trabajo realizado.

 

 

 

 

Su labor se destaca más en estos días en los que, sobrevivir, es el mayor reto de esta actividad deportiva, que no recibe aporte oficial para su funcionamiento.

“Todos nuestros ingresos para garantizar que la liga siga viva provienen de la autogestión. Cada vez que se requiere organizamos verbenas, bingos, vendemos dulces, sopas y toda clase de comida que nos genera buena parte de los fondos que necesitamos para salir adelante”, relata Ángelo Hernández, presidente de la Pequeña Liga La Limpia,  ubicada en el oeste de Maracaibo, una de las zonas más humildes de la ciudad.

 

 

 

 

Sin ocultar que muchos miembros de la liga han desertado motivado a la crisis económica, señala que no le temen a las circunstancias y cada día encuentran nuevos motivos para seguir adelante.

“Hay muchas almas nobles que también aportan desinteresadamente, incluso hay personas anónimas, que no las conocemos, que mantienen activos a varios peloteros cubriéndoles todos los gastos. También contamos con el aporte de jugadores profesionales que salieron de aquí, que siempre dan su valioso apoyo”, subraya.

 

 

 

 

Resaltó como ejemplo que en enero del año pasado, el grandeliga Ender Inciarte les donó 10 cajas de pelota “y las hemos administrado tan bien que todavía nos quedan dos cajas. Es un tesoro que guardamos con mucho celo  porque es el implemento que más usamos y es muy costoso. Es importantísimo usarlo racionalmente”, acota.

Para Maryuzett Parra, otra mamá, la emoción de ver ejecutar una buena jugada a su hijo en el terreno rebasa los sacrificios que ella realiza para llevarlo al estadio. “Mi esposo y yo trabajamos duro para comprarle lo más necesario y no importa el gasto  pues el juego  motiva el sacrificio. Aquí se olvidan los problemas. Es una emoción que hay que vivir para sentirla”, acota.

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